“Leo Messi me llamó negro de mierda durante un partido…. se justificó diciendo que en Argentina dicen que eso es normal”, afirmó Royston Drenthe en una entrevista con Jordi Wild.
El exjugador del Real Madrid, deja por los suelos la imagen del gran ídolo barcelonista, con una acusación muy grave, que daña sin duda la imagen impoluta que quieren vender del argentino, desde Barcelona.
Royston Drenthe acusa a Leo Messi, de llamarle ‘negro de mierda’ durante un partido, alegando que en Argentina esa expresión es normal
En la ciudad condal son muy dados a señalar con el dedo a aquellos jugadores del equipo blanco, que según ellos tienen un mal comportamiento sobre el terreno de juego. Drenthe ha venido a enfrentarlos con una dura realidad, Messi no era tan santo como parecía, y él lo comprobó en sus carnes.

Un insulto racista que no tiene ninguna justificación, y que pone de manifiesto la hipocresía de los que señalan con el dedo a los adversarios, cuando tienen mucha basura que barrer en su propia casa.
Se critica mucho a los jugadores como Vinicius, que son transparentes, y que no tratan de disimular su carácter en el campo. Sin embargo, se mira para otro lado, cuando las acusaciones se vierten contra futbolistas que las matan callando, porque son de su equipo.
Desde Barcelona siempre se ha tenido una doble vara de medir para sus jugadores y los del Real Madrid
Una doble vara de medir, que sólo sirve para intentar, que no conseguir, manchar la imagen de los rivales. Y con más ahínco, cuando se trata del Real Madrid, y no para de ganar Champions. En ese momento, se buscan polémicas y excusas, para tratar de justificar y ensuciar los triunfos del mejor equipo del mundo, con graves acusaciones y un linchamiento continuo contra una de sus estrellas.

Pero como ha quedado demostrado con las palabras de Royston Drenthe, ni unos son tan buenos, ni otros tan malos, como los quieren pintar desde Barcelona.
También el ídolo culé, Leo Messi, tiene sus trapos sucios. Será por eso que Joan Laporta lo echó del club de malas maneras, quizás es que no todo es de color de rosa en Can Barça, como nos quieren hacer creer.