Ángel Di María nunca ha escondido sus orígenes. A los 37 años, con una carrera que pocos pueden igualar, el argentino ha vuelto la vista atrás en una entrevista concedida al Diario AS y ha compartido uno de los episodios más decisivos de su vida. Un momento que marcó su destino cuando apenas era un adolescente y que explica, en parte, la mentalidad competitiva que le ha acompañado siempre.
El exjugador del Real Madrid recordó el duro contexto familiar en el que creció. Su padre era carbonero y la economía en casa no daba tregua. El fútbol, por entonces, era un sueño frágil. Y el tiempo jugaba en contra.
Una última oportunidad para seguir soñando
Con solo 16 años, Di María recibió un ultimátum claro. O el fútbol empezaba a dar resultados reales o tendría que ponerse a trabajar con su padre para ayudar a mantener la casa. No hubo reproches ni dramatismo. Solo realidad.
“Mi papá necesitaba que lo ayudase en el trabajo y me dio esa última oportunidad porque mi mamá se lo pidió”, explicó el rosarino. Fue ella quien insistió en concederle una última chance para intentarlo de verdad.

Esa oportunidad llegó en enero, coincidiendo con el inicio de la pretemporada en las inferiores de Rosario Central. Meses decisivos. Entrenamientos exigentes. Y una presión impropia para un chico de su edad. Pero Di María respondió en el campo. A finales de ese mismo año debutó en Primera División. Ahí comenzó todo.
Una carrera construida a base de sacrificio
Desde aquel debut, la trayectoria de Di María ha sido imparable. Ha disputado 830 partidos oficiales, firmado 205 goles y repartido 281 asistencias. Números de élite. Pero también de constancia.
Su palmarés impresiona. Champions League, dos Copas América, Mundial, Oro Olímpico... Títulos que lo sitúan entre los grandes de su generación. Y una carrera marcada por pasos en clubes históricos como Real Madrid, PSG, Benfica, Juventus, Manchester United y Rosario Central.

Hoy, Di María mira atrás sin rencor. Con orgullo. Porque aquel ultimátum no fue un freno. Fue el empujón definitivo que transformó un sueño en una carrera legendaria.