Jude Bellingham no esconde sus preferencias. Antes del duelo frente al Girona, el inglés ha dejado claro a Xabi Alonso dónde se siente más cómodo: “No voy a quejarme, pero prefiero jugar de media punta a medio centro”. Sus palabras reflejan un debate interno sobre el rol que ocupa en el Real Madrid.
El centrocampista inglés es intenso y competitivo. Cada balón dividido, cada carrera, cada presión refleja su carácter. Sin embargo, su forma de entender el juego choca a veces con las necesidades tácticas del equipo. Bellingham se siente más decisivo cerca del área, recibiendo entre líneas y creando ocasiones. Ahí brilla y puede influir directamente en el resultado.
Cuando Xabi Alonso le pide bajar al medio o abrirse a banda, su energía cambia. No es su zona natural. Prefiere ser la pieza final del ataque, no quien inicia la jugada. Para él, el carril central es su terreno. Ahí se siente libre y puede sorprender a la defensa rival.

El plan de Xabi Alonso exige sacrificios
El técnico español busca equilibrio. Quiere que los centrocampistas roten alturas y se adapten según el rival. Bellingham debe caer a banda para liberar pasillos interiores o bajar a la base cuando la presión rival es intensa. Estas acciones ayudan al equipo a generar superioridades y facilitar la circulación de balón.
No es un capricho. Cada movimiento tiene lógica. Alonso quiere fluidez y seguridad defensiva. Sin embargo, el inglés no disfruta esa parte del juego. Su instinto siempre lo lleva hacia la portería contraria. Por eso, en ciertos momentos, hay pequeñas tensiones competitivas dentro del equipo.
Cómo impacta en el campo
Cuando el rival cierra espacios, Bellingham abandona el centro unos segundos, pero vuelve rápido. Prefiere participar más arriba, donde puede conducir y generar peligro. Su carácter dominante busca siempre el protagonismo, aunque eso implique adaptarse a medias a la estructura.

El reto del Real Madrid es claro: aprovechar su talento sin perder el equilibrio táctico. Alonso quiere que siga siendo diferencial, pero con disciplina colectiva. Bellingham busca impacto, pero también necesita entender que la libertad tiene límites.
Si logran armonizar talento y táctica, el Madrid puede sacar lo mejor de un jugador joven, brillante y con personalidad. Su rol será clave en los próximos partidos, incluyendo el choque ante el Girona, donde su influencia podría marcar la diferencia.