El Real Madrid vuelve a mover ficha. Sin ruido. Sin prisas. Pero con una idea muy clara. El club blanco ha reforzado en los últimos años una estrategia centrada en el talento joven, especialmente el nacional. Y en esa hoja de ruta aparece un nombre que empieza a ganar peso: Rodrigo Mendoza.
El centrocampista del Elche, de solo 20 años, está en el radar del Real Madrid. No es casualidad. Tampoco es una moda pasajera. En Valdebebas siguen muy de cerca su evolución desde hace meses.
Mendoza ha dejado destellos en la élite. Calidad, personalidad y margen de mejora. Mucho margen. En el club entienden que perfiles así encajan en el nuevo modelo: jóvenes, formables y con capacidad para crecer en un entorno de máxima exigencia. El trabajo de captación sigue siendo clave. Y ahí aparece una figura fundamental.

El radar blanco no descansa
El Real Madrid mantiene activa una red de seguimiento que no se detiene. Los informes sobre Rodrigo Mendoza se acumulan. Se analizan partidos, contextos y evolución. Todo cuenta.
En el Bernabéu valoran su lectura del juego, su llegada desde segunda línea y su madurez pese a la edad. No es un jugador hecho. Pero sí uno con cimientos sólidos.
En el Elche confían en que recupere su mejor versión bajo las órdenes de Eder Sarabia. Si lo logra, el foco mediático crecerá. Y con él, el interés de los grandes. Porque el Real Madrid no está solo.

Competencia inglesa y un verano clave
Desde Inglaterra también miran a Mendoza. El Arsenal sigue sus pasos y no descarta mover ficha si el mercado se acelera. En este tipo de operaciones, el tiempo es oro.
La valoración del futbolista se mueve entre los 20 y los 25 millones de euros. Una cifra asumible para clubes de primer nivel si el rendimiento acompaña.
El verano apunta a ser decisivo. El Real Madrid observa, compara y espera. Sin necesidad de precipitarse. Pero con el nombre bien subrayado en rojo. Rodrigo Mendoza sabe que está ante una oportunidad. Y el fútbol, muchas veces, no avisa dos veces.