Carlo Ancelotti ha querido poner calma. El seleccionador de Brasil habló abiertamente sobre la polémica entre Vinicius y Xabi Alonso, que ha dado mucho que hablar desde el Clásico. El técnico italiano fue claro: el tema está resuelto.
En plena rueda de prensa para anunciar la lista de Brasil, el asunto salió a la luz. Un periodista le preguntó por el enfado de Vinicius tras ser cambiado en el Clásico, y Ancelotti, fiel a su estilo tranquilo, no se escondió. Con gesto sereno y un punto de complicidad, explicó que ya había hablado con el jugador y que todo quedó aclarado puertas adentro, sin darle más vueltas de las necesarias.
“Tenemos una muy buena relación con Vinicius, igual que con todos los jugadores. Cuando sucede algo, hablamos y nos pedimos consejo. Hablé con él sobre su reacción, le dije lo que pensaba. Cometió un error, lo entendió y pidió disculpas. Asunto cerrado”, explicó el seleccionador.
Ancelotti defiende a Vinicius, pero sin tapujos
El técnico quiso dejar claro que mantiene un enorme cariño por el delantero, pero también subrayó que hay límites. “Vinicius es un jugador fundamental para nosotros. Nos aporta energía, desequilibrio y alegría. Pero también tiene que aprender de estas situaciones. Y lo está haciendo”, apuntó con tono conciliador.

Ancelotti conoce muy bien a Vinicius. Compartieron tres temporadas en el Real Madrid y la confianza entre ambos es total. Por eso no dudó en hablar directamente con él, sin intermediarios ni mensajes públicos. “Le dije lo que pensaba, de entrenador a jugador. Nada más. No soy su padre ni su hermano. Solo quiero ser su entrenador”, añadió con una sonrisa.
Paz total entre Vinicius y Xabi Alonso
En el Real Madrid también se respira tranquilidad. Desde Valdebebas aseguran que el episodio quedó zanjado el mismo día del partido. Vinicius se disculpó con Xabi Alonso y el técnico aceptó sus explicaciones.
Ancelotti, consciente de que el tema podía crecer, prefirió cortarlo de raíz. “No hay ningún problema ni aquí, ni en su club, ni con su entrenador. Todo está bien”, insistió.

El mensaje es claro: el seleccionador quiere proteger al jugador, pero también enseñarle a controlar la emoción. Vinicius sigue siendo uno de los grandes líderes de Brasil, y Ancelotti quiere tenerlo centrado. La polémica, por suerte, ya forma parte del pasado.