El partido ante el Rayo dejó algo más que un empate sin goles. En Vallecas, el Real Madrid se marchó con dos sustos que nadie quería ver: Fede Valverde y Thibaut Courtois terminaron con molestias. Nada grave a simple vista, pero suficiente para encender las alarmas en Valdebebas.
El uruguayo fue el primero en dar la señal en el minuto 82. Llevaba un rato tocándose la parte posterior del muslo derecho. Intentó seguir, como siempre hace, pero su cuerpo dijo basta. Miró al banquillo y pidió el cambio. Xabi Alonso no dudó y ordenó la sustitución. Valverde salió por su propio pie, serio, sin cojear, pero con gesto de quien sabe que algo no está del todo bien.
Las primeras impresiones hablan de molestias en el aductor, aunque no se sabrá nada con certeza hasta que mañana pase pruebas médicas. En el club hay cierta preocupación, sobre todo porque Fede ya había tenido un pequeño aviso esta misma semana, tras el partido en Anfield. Aquella vez se quedó en un susto, pero ahora la sensación es que el músculo sigue pidiendo descanso.

Courtois, otro que acabó con molestias
El otro toque de atención lo dio Thibaut Courtois. El portero belga terminó el encuentro con una ligera sobrecarga en el muslo derecho. Desde el vestuario restan dramatismo y aseguran que solo fue por precaución, pero también pasará revisión médica este lunes.
Bélgica afronta dos encuentros de clasificación al Mundial frente a Kazajistán y Liechtenstein. Rivales a priori de menor identidad y que no obligarían al portero del Real Madrid a arriesgar jugando con la posibilidad de agrabar su lesión.

Parón a tiempo
El calendario, esta vez, juega a favor. Con el parón de selecciones en marcha, Xabi Alonso tendrá margen para recuperar a sus hombres. El equipo no volverá a competir hasta el 23 de noviembre, cuando visite al Elche en la jornada 13 de LaLiga.
Valverde ha jugado casi todo este curso: 15 de los 16 partidos y más de 1.200 minutos. Courtois, tras su regreso, también acumula carga. No parece grave, pero ambos necesitan bajar revoluciones.
En definitiva, dos sustos que llegan a tiempo. Ni tragedia ni simple anécdota. Solo un aviso de que el calendario aprieta y los músculos también hablan.