La situación de Dani Carvajal empieza a generar ruido en Valdebebas. Mucho más del habitual. El capitán del Real Madrid, recuperado desde hace semanas, sigue sin aparecer en el once. Y el calendario corre. Su contrato expira en junio y, a día de hoy, no hay señales claras de renovación.
Los números llaman la atención. Nueve partidos disputados por el Madrid en 2026. Nueve veces Carvajal en el banquillo. Siete sin jugar ni un minuto. Y en las otras dos, participaciones casi simbólicas: 14 minutos ante el Mónaco y 13 frente al Albacete. Demasiado poco para un jugador que, en teoría, ya estaba disponible.
Silencio en el césped
Desde el cuerpo técnico se apela a la prudencia. La temporada pasada fue durísima para Carvajal, marcada por una grave lesión de rodilla. Este curso tampoco ha sido limpio. Dos problemas físicos importantes y hasta 16 partidos perdidos. El mensaje interno es claro: no correr riesgos.

El buen rendimiento de Valverde como lateral derecho ha facilitado esa cautela. Arbeloa no ha sentido urgencia. El equipo ha respondido y eso, en el fútbol, pesa más que cualquier jerarquía. Pero el silencio empieza a incomodar al protagonista.
Porque Carvajal se siente listo. Así lo dejó caer en redes tras la victoria ante el Rayo, con una imagen en el gimnasio y una frase cargada de intención: “La paciencia no es esperar, es mantener la actitud mientras esperas”. Un mensaje corto. Directo. Difícil de ignorar.
Renovación en pausa y un Mundial en el horizonte
El escenario de Mestalla aparece como una posible oportunidad. Trent vuelve a una convocatoria tras varias semanas fuera y eso abre el debate. Si Carvajal entra en el once, Valverde regresaría al centro del campo. La lógica apunta ahí. Pero esta temporada ha demostrado que con Carvajal no hay certezas.

Y mientras tanto, su futuro sigue en el aire. El curso pasado, tras la grave lesión, el Madrid le renovó automáticamente un año más. Fue un gesto de confianza y de respeto a su trayectoria. Seis Champions pesan mucho. También su liderazgo en el vestuario.
Ahora todo está en pausa. La renovación depende de lo que ocurra de aquí a final de temporada. Y no solo eso. También está en juego su presencia en el Mundial. Para convencer a De la Fuente, Carvajal necesita minutos. Continuidad. Y volver a sentirse futbolista. El tiempo corre. Y la cuerda, cada semana, se tensa un poco más.