Arda Güler afronta un desafío mayúsculo en el Real Madrid. Con Luka Modrić ya en el Milan, el joven turco hereda parte de su papel en el centro del campo. No es un simple cambio de posición: el club quiere que se convierta en un interior creativo, capaz de generar juego y marcar diferencias.
La decisión de no renovar al croata no fue casual. En las oficinas del Bernabéu se habló durante meses de dar más protagonismo a los jóvenes. Güler está en el centro de esa apuesta. También se piensa a largo plazo en Nico Paz, pero el presente es para el futbolista de 20 años.
El curso pasado, Güler sumó 1.683 minutos. Para el club, no es suficiente. Creen que solo con más continuidad alcanzará el nivel que se le presupone. Y Xabi Alonso, recién llegado al banquillo, tiene claro que su misión pasa por acelerar ese proceso.

De extremo a interior
La reconversión de Güler comenzó en la etapa final de Ancelotti. El italiano le dio titularidad en partidos clave, como ante el Getafe, Celta o Barcelona, ubicándolo en zonas más centradas. Modrić, en ese tramo, empezó a ver más partidos desde el banquillo.
El experimento no tardó en dar frutos. Ante el Celta, el turco firmó un golazo y dejó claro que podía rendir lejos de la banda. “Tiene visión, técnica y sabe cuándo mover la pelota. Puede ser un interior fantástico”, decía entonces Ancelotti.
Un rol sin red de seguridad
Ahora, sin Modrić para marcar el ritmo, la presión es mayor. Xabi Alonso quiere que Güler sea uno de los cerebros del equipo. El objetivo: que combine creatividad con capacidad para aguantar el peso de los grandes partidos.

La dirección deportiva trabaja en fichar a otro centrocampista, con Vitimha como prioridad. Pero el plan no cambia: el turco será pieza clave. Sin la sombra de Modrić, cada decisión con el balón y cada partido de alto nivel serán pruebas de fuego.
Güler sabe que no será fácil. Asumir el legado de uno de los mejores centrocampistas de la historia del club es un reto enorme. Pero también es la oportunidad que lleva esperando desde que aterrizó en Madrid.